22 marzo, 2015

Himno de la Perla l LEYENDA

“Había una vez un príncipe de una tierra muy lejana al que le habían prometido que se iba a convertir en rey si completaba una misión especial. Tenía que viajar a un lugar muy alejado de su hogar para enfrentar a una temible bestia que protegía una perla de mucho valor en el fondo del oceáno. Si vencía a la bestia y llevaba la perla de regreso a su hogar, entonces sería coronado rey.
El principe emprendió su viaje. Tardo cuarenta días y cuarenta noches en llegar a destino. Cansado de semejante empresa se fue a un pub cerca del puerto de la ciudad. Allí bebió cerveza y los pescadores locales comenzaron a hablar con él. Le ofrecieron trabajo y un lugar donde dormir. El aceptó la oferta. Se vestió como la gente del pueblo, comió su comida y encontró atractivas a las hermosas mujeres del lugar. Al poco tiempo ya no se podía distinguir entre los pescadores había olvidado todo respecto de la búsqueda de la perla. Mientras tanto los padres del principe comenzaron a preocuparse porque había pasado mucho tiempo y no habían recibido noticia alguna de su hijo. Fue entonces cuando decidieron enviarle una paloma mensajera para recordarle el verdadero propósito del viaje. La paloma voló hasta la taberna donde el principe estaba bebiendo cerveza con un amigo. Solo el principe pudo ver la paloma aunque está entró volando por una ventana abierta y se posó sobre su hombro. El mensaje de la paloma llegó al corazón del principe y este comenzó a recordar cual era su misión y quien era él. Inmediatamente el principe salió de la taberna y se zambulló en el mar. Nadó profundo y más profundo hasta que encontró con la bestia. La bestía era la personificación de todos sus temores, complejos y pensamientos negativos. Al principio se asustó, pero luego se dio cuenta de que la bestia no era real, sino un espejo de su propia mente. El tenía que enfrentarse a sí mismo. Debía tratar de entender la naturaleza de la bestia en su propia psiquis. Al darse cuenta de que el principe no tenía miedo la bestia se movió a un lado. Entonces, el principe siguió nadando hasta el fondo del océano donde encontró una ostra gigante. Esa perla era su alma. Con ella pudo retornar sano y salvo a su reino y se convirtió en un rey sabio y compasivo.” Tomada de “Cuando un rayo alcanza a un colibrí, el despertar de un chamán” de FOSTER PERRY.

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